Reviva en su propia persona las aventuras de los soldados de hace más de 200 años y disfrute los Túneles del Gran Asedio casi exactamente igual a como eran cuando fueron excavados utilizando herramientas tan rudimentarias como palas, cinceles, martillos y explosiones a base de pólvora.
"¡Los españoles están excavando en el Norte y se están acercando con cañones y disparos, Señor!, dijo el soldado. El Gobernador de Gibraltar, General Elliott, pensó durante un segundo, y miró hacia la cara Norte del Peñón, desde donde se puede ver una plataforma que se asoma a un gran acantilado. "Lo que necesitamos es un cañón en esa muesca", respondió. Todos los que le rodeaban miraron al cielo, algunos de los oficiales incluso se rascaban su cabellera pensando. De repente, desde el fondo, se escuchó la tenue voz del Sargento Mayor Ince: "Podríamos excavar un camino a través del Peñón, Señor". Unos cuantos murmullos, incluso alguna risa, y el Gobernador respondió: "Me gusta".
El ingenio británico estaba en su mejor momento cuando durante el Gran Asedio de 1779 – 1783, el Gobernador de Gibraltar, General Elliott convocó un concurso y ofreció $1000 a quien pudiera idear un cañón para la cara Norte del Peñón, llamada "Notch". La idea ofrecida por el Sargento Mayor Ince de excavar en la piedra caliza del Peñón manualmente fue aceptada, por lo que los británicos se pusieron a trabajar en 1781. Los túneles fueron excavados utilizando cargas de pólvora, martillos, cinceles y palas. Fue una proeza de ingeniería y esfuerzo humano que ofreció a Gibraltar una oportunidad única. La subida por la empinada cuesta que da acceso a los túneles ofrece una idea del esfuerzo que tuvieron que realizar los hombres que los construyeron; debió ser inimaginable. Incluso peor, si tenemos en cuenta las raciones que recibían aquellos hombres. Las raciones semanales de aquella época, en la actualidad no durarían ni un día. En los Túneles del Gran Asedio se pueden revivir los más de 350 pasos de distancia a través de galerías con 200 años de antigüedad y experimentar lo que debió ser para ellos aquello. Es estremecedor imaginar el ruido de los cañones disparando a través del istmo hacia España. El túnel está revestido por "troneras" que forman un sistema de protección contra armas de fuego. A medida que uno camina por los túneles, puede ver también los almacenes de municiones y algunos de los pasajes que los comunican con los Túneles de la II Guerra Mundial. Los túneles fueron finalizados a mediados de 1783, unos tres meses antes de que acabase el Gran Asedio. En el colofón del túnel se encuentra la Sala de San Jorge, donde la leyenda cuenta que Lord Napier ofreció un banquete al General Ulysses S. Grant, 18º Presidente de Estados Unidos. Es interesante saber que por su ayuda, Ince recibió una gratificación del Ejército, una parcela de terreno en el Peñón que todavía es denominada "La granja de Ince", así como que el Duque de Kent, padre de la Reina Victoria, le regaló un caballo. No hay mención alguna de los $1000.
Cómo llegar:
Antes de acceder a los Túneles del Gran Asedio, usted debe adquirir primero una entrada a la Reserva Natural, que le permitirá el acceso a otros lugares de interés, entre los que se encuentra La Cueva de San Miguel. Los Túneles se encuentran ubicados al Norte de la cima de la Reserva Natural, y a ellos se puede llegar, bien a pie cuesta arriba desde la ciudad, bien a pie cuesta abajo (1.600 m), desde la Estación Superior del Teleférico. Le recomendamos que adquiera el SkyWalk Combo, que incluye entradas para ambos: Teleférico y Reserva Natural.