La visita a Gibraltar supone para los turistas una auténtica oportunidad para contemplar a esta especial animal en su propio medio. La leyenda asegura que si los monos desaparecen de Gibraltar, también lo harán los británicos, razón por la que durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el número de monos disminuyó, Wiston Churchill ordenó trasladar nuevos ejemplares desde el Norte de África.
El plan ideado por Churchill funcionó y la colonia de monos ha pervivido hasta el día de hoy. Hay diferentes lugares para poder contemplar a los casi 300 monos que habitan en su entorno natural alrededor de la cima del Peñón. Para acceder a los mismos, la forma más sencilla, y que desde aquí recomendamos, es tomar el Teleférico hasta su Estación Superior, donde, tan pronto como acceda a la cima, usted podrá contemplar a los monos a su alrededor esperándole. Además, si tiene suerte, podría encontrarse con Brian, un experto local en primates, quien visita regularmente la Estación Superior del Teleférico durante los fines de semana. Los monos vagan libremente por los alrededores de la Estación Superior en busca de algún que otro turista confiado. Si usted no ha tenido bastante con estos monos, ya ha disfrutado de las vistas panorámicas y ha completado su excursión gracias a la guía multimedia del Teleférico, puede hacer una parada a mitad de camino en un lugar llamado “La Guarida de los Monos”, que es exactamente lo que su nombre indica. Nota importante: Entre los meses de abril a septiembre el teleférico no efectuara paradas en la estación media. Allí podrá caminar entre los primates o contemplarlos jugando mientras saltan entre los coches y autobuses. También se pueden contemplar muchos monos en la Cueva de San Miguel y en los alrededores de la Batería Princess Caroline y de los Túneles del Gran Asedio.
En la actualidad, los monos de Gibraltar no tienen rabo, y son denominados científicamente como Macaca Sylvanus. Nadie está completamente seguro de cómo llegaron a Gibraltar, aunque en cualquier caso, se especula que fueron llevados por los árabes poco después del año 711, o bien por los británicos, después del año 1704. Estos monos están en “peligro de extinción” en su tierra de origen, Argelia y Marruecos, pero aquí, en Gibraltar están supervisados gracias a los cuidados de Gibraltar Ornithological & Natural History Society (GONHS).
Los monos entran en contacto con las personas a diario, y es precisamente por ello por lo que empezaron a ser conocidos como “Bolsas de grasa” al ser alimentados incorrectamente por personas desinformadas. Su estado de salud ha mejorado considerablemente gracias a los cuidados de GONHS (Gibraltar’s Ornithological and Natural History Society), y en la actualidad, alimentarlos está penado con una multa de £500. A los monos se les alimenta en lugares concretos del Peñón a diario con una dieta estrictamente estudiada y equilibrada para su bienestar, salud y dentición. Se trata de animales salvajes, pero acostumbrados al ser humano, por lo que es perfectamente posible aproximarse a ellos lo suficiente como para hacer una fotografía; ¡algunos incluso posan! Usted podrá sentarse cerca de ellos, pero lo más probable será que los que se acerquen sean ellos; si es así, por favor, no los toque bajo ningún concepto. Podrá alejarse de ellos sin más, pero tocar a un mono que se “ha levantado esa mañana de su cueva con el pie izquierdo” podría acarrearle una peligrosa mordedura. Son animales muy protectores de los más jóvenes de la manada, y a menudo pueden mostrar signos de agresividad para mantener una distancia. ¡Manténgase apartado! Una de las cosas que más les gustan a los monos son las bolsas de plástico. Asocian su sonido y forma con la comida. Por ello, si ven una, la agarrarán inmediatamente, así que no intente detenerlos o le morderán. Es preferible dejarlos ir, confiando en que la tirarán una vez hayan saciado su curiosidad. Sólo cuando los monos comprueben que el contenido de la bolsa no es de su agrado, usted podrá recuperarla. En ocasiones también saltan y se posan sobre las personas, por lo que si lo hacen, agáchese hacia delante y el simio se marchará hacia cualquier otra persona. Si usted compra un helado o cualquier alimento en la cafetería de la Estación Superior del Teleférico, degústelo en su interior. Numerosos guías turísticos podrían contarles los pocos segundos que dura el alimento en la mano del confiado turista antes de que sea confiscado por el mono.
Únicamente recuerde los siguientes puntos, y su visita a los monos será un bonito recuerdo que podrá rememorar en sus fotografías:
- Guarde cualquier bolsa de plástico o alimento antes de acceder a la zona en la que se encuentran los monos.
- No les haga gestos o mímica. La muestra de la dentadura es un signo de agresión para ellos.
- No les toque, no se trata de mascotas aunque aparentemente parezcan adorables.
- No coma en el exterior si se encuentra en el área de los monos.
- Por encima de todo, no los alimente bajo ningún concepto.